Vaya por delante que los fritos y yo no nos llevamos muy bien, más que nada por lo que pringan, y eso por fuera y por dentro, ... aunque reconozco que algunos, dulces y salados, están más que buenos.
Para la ocasión he elegido estas Flores manchegas, dulce típico de ya sabéis donde. Al parecer tienen su origen en Campo de Calatrava (Ciudad Real) y son propias de Carnaval y Semana Santa. Yo las conocí y las probé de la mano de mi amiga Luisa, así que he recurrido a ella y me ha prestado para la ocasión su molde familiar. Natural de Manzanares, tiene más de 100 años (el molde, Luisa no!) y como veis es elemento imprescindible para dar esa forma tan bonita y regular a las flores.
Para acabar de formular la receta, también he curioseado los blogs de dos manchegas de referencia, Chus Dae y Julia Romero, y entre unas y otras y la inspiración del última hora, han salido estas "flores fusión", con una aromática mezcla de especias. Las hemos compartido como postre en una comida familiar, algunas regadas con buen chocolate negro deshecho, y han tenido buenas críticas.

