El ajoblanco es una tradicional sopa fría, muy popular en las cocinas andaluza y extremeña, hoy en día muy extendida y con más versiones que cocinas. Hay quién sostiene que es una variante del gazpacho, ya que mantiene los cuatro ingredientes básicos, agua, aceite, ajo y pan, y le añade otro para darle sabor, las almendras.
La receta de hoy viene sin muchos inventos, intentando respetar la esencia original de la sopa, acompañada de uva y melón y unas láminas de almendras tostadas.


