Los kumquats que tenemos en la terraza están llenos de frutos, maduros y apetitosos, y aunque en casa hay quien se los come tal cual recién cogidos del árbol, pensé que podríamos hacer algo más elaborado con ellos, así que decidí probar con una mermelada.
Ingredientes
- Kumquats 500 g
- Azúcar 250 g
- 1 cucharada de zumo de limón
- Una pizca de jengibre (opcional)
Si tenéis más cantidad de fruta, aplicar esta proporción: doble peso de fruta que de azúcar.
Preparación
Lavar y cortar los kumquats en gajos o rodajas, quitarles las pepitas.
Poner en maceración junto con el azúcar en la nevera durante 12-24 horas.
Colocar todos los ingredientes en una olla al fuego y dejar hervir durante unos 30', removiendo de tanto en tanto y retirando la espuma que se forma. Si la consistencia es muy gruesa podemos triturar la preparación hasta conseguir la textura deseada.
Colocar un plato pequeño en el congelador durante 5-10 minutos.
Una vez cocida, verter una cucharadita de mermelada en el centro del plato y, una vez frío, tocarla con el dedo; si está cuajada, la mermelada está lista. Si está un poco líquida, cocinar otros 2 minutos y repetir la comprobación hasta que esté lista.
En el caso de disponer de una Thermomix, no hace falta macerar previamente.
Poner todos los ingredientes en el vaso, triturar con un golpe o dos de turbo hasta tener la textura deseada.
En lugar del vaso medidor tapar con el cestillo o el recipiente varoma, así evitaremos salpicaduras.
Programar 30' 100ºC velocidad 1 con el giro invertido activado. Pasados los 30' remover con la espátula y rebañar las paredes bajando la preparación al fondo.
Continuar la cocción durante 15' 120ºC velocidad 1 con el giro invertido activado.
Comprobar la cocción con el mètodo explicado anteriormente del platillo congelado.
Para conservarla necesitaremos unos botes de vidrio (en nuestro caso utilizamos unos de 250 ml de capacidad), previamente esterilizados en el horno a 120ºC durante 30'.
Con la mermelada lista y aún caliente rellenamos los tarros, cerramos la tapa y dejamos enfriar boca abajo para que se haga el vacío.
Para mayor seguridad, si queremos que se conserven mucho tiempo, podemos esterilizarlos. En una olla grande disponer los tarros llenos y bien cerrados cubrirlos de agua (unos 2 cm por encima) y hervir suavemente durante 30'.
Dejar enfriar en el agua antes de secarlos, etiquetarlos con el nombre y la fecha para finalmente guardarlos.
Si alguna tapa no ha quedado bien sellada al vacío (presionándola cede), guardarlo en nevera y consumir el primero, el resto no será necesario en nevera hasta que se abran.
Su sabor es parecido al de la mermelada de naranja, pero con un toque especial algo más ácido.
Sola o con queso fresco sobre una rebanada de pan está buenísima.






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