La culpa la tienen los franceses. Me explico, en la última escapada al país vecino nos acercamos a Dijon a comprar mostaza y, de camino a la Borgoña, aprovechamos para visitar Lyon. Allí dimos con un mercado, Les Halles Paul Bocuse, que hace honor al prestigio del chef que le da nombre, es un paraíso para los amantes de la gastronomía. Otro día os contaré más cosas, pero hoy a lo que vamos. Entre los muchos puestos y paradas nos llamaron la atención unas charcuterías con parte de sus expositores acaparados por un producto que, de lejos, parecía un plumcake, pero que de cerca resultó ser el ya famoso "pâté en croûte". Si ves uno seguramente no pasa nada, pero si hay cincuenta, y todos diferentes, te quedas boba mirándolos. Compramos para probar, nos gustó y pasó a la lista de pendientes.
En esencia es una pasta (pâté) normalmente a base de carnes, total o parcialmente marinadas, envueltas en masa brisa (la croûte o costra) y cocida en un molde. A partir de aquí admite todas las variaciones posibles: cerdo, ternera, aves, caza, foie, especias, licores, frutos secos, huevos, verduras, gelatinas, texturas trituradas, trozos pequeños, gruesos ... Y como no, las variantes marineras a base de pescado, y las vegetales. Todo un mundo para explorar.
Se puede hacer con antelación, se come frío, lo puedes llevar contigo donde quieras, admite variedad de ingredientes, se conserva unos días en el frigo, ... Todo son ventajas!
No teníamos muy claro de qué ni cómo hacerlo, así que nos hemos lanzado a probar sabores y tamaños, y el resultado es el surtido que os presentamos. Esperamos que os gusten.
Y lo dicho, la culpa de los franceses.



