Menú Navidad 2012


Durante estos días, en muchos hogares, las personas responsables de organizar los eventos festivos que se avecinan, empiezan a padecer un cierto nivel de estrés derivado directamente de la pregunta mágica: ¿que pongo? 
La respuesta tiene miga por diversas razones, primero porque lo que se viene encima es una especie de maratón: Nochebuena, Navidad, San Esteban, Nochevieja, Año nuevo y Reyes en versión nocturna y diurna. Segundo, porque hasta hace bien poco, la gastronomía de estas fiestas llevaba asociada una cierta cultura de "derroche", y no están los tiempos para alargar el brazo más que la manga, si no  todo lo contrario. Tercero, hay que tener en cuenta el equilibrio dietético,  que el derroche también es calórico y no se trata de engordar en una semana lo que cuesta un año reducir. Y para acabar, esas ganas de sorprender y no repetir excesivamente, más allá de lo que marcan algunas tradiciones. Osea que un punto de ansiedad queda justificada. Algunos lo solucionamos haciendo ejercicios de hiperventilación con una bolsa de papel, pero requiere algo de práctica. 

Tras un repaso al fondo del blog y, con la sana intención de ayudar a los que buscan inspiración, hemos hecho una selección de platos y propuestas que pueden quedar bien en alguna de las próximas fiestas. Bon Nadal!



Gyoza de pato y jengibre con caldo de castañas

Hoy de la mano de Ainhoa os presentamos un plato de "Cocina Fusión", con toques asiáticos. Muy apropiado para estas fiestas que se avecinan.

"Cuando te inventas recetas no sabes que saldrá y a veces el resultado tiene tan buena acogida que solo te entran ganas de compartirla. Así le robo por un día el blog a mi madre para compartir este entrante que combina el sabor intenso y chispeante de las gyoza de pato y jengibre con lo suave y reconfortante del caldo de castañas.

Las Gyoza, o empanadillas japonesas, normalmente van rellenas de ingredientes en crudo, pero en este caso decidí hacer un rustido con pato para concentrar y potenciar el sabor del relleno."

Sopa de cebolla gratinada

Cuando bajan las temperaturas apetecen las sopitas, ... humeantes, ... calentitas, y la de cebolla es una de nuestras preferidas. 
De origen francés, aunque debía estar muy extendida, aparecen referencias en un recetario del siglo XIV. Era en esencia un plato humilde, elaborado con ingredientes sencillos. Gana popularidad en París en el XIX al extenderse su consumo como plato caliente de madrugada, (en muchas zonas de nuestro país se toma caldo en circunstancias similares). 
La versión que hacemos en casa es la gratinada, y ha ido incorporando cambios y mejoras de diferentes fuentes, eso sí la base sigue siendo la cebolla.



Volcán de calabacín y arroz con morcilla

Hace un tiempo que iba detrás de unos calabacines redondos con la idea de rellenarlos de "algo", pero no son fáciles de conseguir, hasta que un día, cuando ya casi te has olvidado, aparecen de pronto y los coges al vuelo. Entonces tienes dos cosas, calabacines y un problema: el relleno. Después de darle algunas vueltas, y abrir varias veces la nevera, el ganador es un arroz con morcilla, combinación que resulta sencilla y, según mi opinión, de sabor potente y aromático.

Lo del volcán es una licencia "poética" de mi pinche.


Magdalenas de zanahoria y almendras

Esta combinación de sabores forma parte de mis recuerdos de infancia. Mi madre, que era fan incondicional de una conocida marca dietética, me daba con frecuencia galletas de zanahoria y almendras. Estaban buenísimas, y en casa las hemos continuado comiendo, especialmente cuando mis hijas eran pequeñas.

Aunque la textura de la magdalena no es la misma, sirva como homenaje a la memoria de un sabor de infancia. Y dicho de paso, están de rechupete.



Baklava de frutos secos


La baklava en su versión más actual, es un dulce de origen turco, extendido por otros países que formaron parte del Imperio otomano. La idea original es mucho más antigua, y se remonta a la civilización mesopotámica, donde al parecer consistía en masa de pan con nueces picadas y endulzadas. Los mercaderes griegos lo llevaron a su país e introdujeron en su preparación la pasta filo, mucho más fina y suave que el pan original. Los otomanos lo perfeccionan y lo extienden, cruzándose con otras especialidades locales y dando lugar a una amplia familia de dulces similares. Para acabar de enredar la historia algunos investigadores aseguran que el origen de la palabra es mongol...  Sea como sea vale la pena probarlo, es sencillo de hacer y de comer.

Creo que admite, con buenos resultados, muchas variantes, tanto en la mezcla de frutos secos, como en las especies del almíbar. Es cuestión de ir probando.