Hoy os traemos un clásico, de hecho fue la primera receta que publicamos en el blog hace ya unos cuantos años y hoy viene rejuvenecida y con nueva imagen. Entrante fácil y ligero, siempre se agradece un plato caliente de crema de calabacín cuando bajan las temperaturas. Es una preparación básica, la mayoría de cremas vegetales pueden hacerse siguiendo este patrón.
Esta crema no lleva lácteos (#sinlactosa), creemos que no le hacen falta, pero como es una cuestión de gustos si es el caso se le pueden añadir (crema de leche, queso, ...).
Tampoco lleva patata, nunca la hemos echado de menos, pero no es incompatible. El caldo, según gustos y despensa, puede ser casero, de elaboración industrial o concentrado.
Para decorar el plato hemos utilizado unos minicalabacines con flor, que hacen bonito y son comestibles pero que, obviamente, tampoco son imprescindibles.